Restaurantes alzan la voz: piden ayuda al gobierno para sobrevivir en semáforo rojo

Bajo el hashtag #abriromorir, centenas de restaurantes en la Ciudad de México y de EDOMEX piden apoyo a las autoridades para reabrir sus puertas el próximo 11 de enero.

Una carta firmada por un total de 516 restaurantes exige a la jefa de gobierno de CDMX, Claudia Sheimbaum, y a Alfredo del Mazo, gobernador del Estado de México, no condenar a los trabajadores de los restaurantes al desempleo ni a miles de negocios a la quiebra y dejarlos reabrir el próximo 11 de enero. Esto debido al cierre total durante el semáforo rojo establecido el pasado 19 de diciembre.

«A pesar de ser parte esencial de la economía de México, los restaurantes están en peligro de desaparecer. Desde el inicio de la pandemia en la Zona Metropolitana del Valle de México se han cerrado 13,500 establecimientos». 

«Tan solo en el Estado de México antes de la pandemia se tenían registrados 70 mil restaurantes generando 340 mil empleos directos. Hasta el momento han cerrado definitivamente 10 mil unidades, con una pérdida de, al menos, 50 mil empleos directos», dice el comunicado. 

Abrir o morir: el lema con el cual los restaurantes protestan y piden reabrir

Para los restaurantes, el semáforo rojo ha sido una muerte lenta y dolorosa porque implica perder el patrimonio de miles de personas y por consiguiente la seguridad de un ingreso para millones de familias. 

«La situación es muy distinta a la que vivimos a principios del año pasado. Hoy los restaurantes ya acabaron con sus ahorros. Incluso, parte de estos fueron utilizados para adecuarlos con medidas sanitarias y de protección para los colaboradores, proveedores y clientes. Precisamente, gracias a esas medidas de higiene y a un aforo limitado es que los restaurantes no son fuente de contagio, así lo han demostrado estudios internacionales, las mismas autoridades mexicanas han coincidido en esto». 

Además, dice el comunicado, los periodos de gracia con nuestros acreedores se han terminado. «Tenemos el agua hasta el cuello porque debemos seguir pagando impuestos, licencias, servicios etc., y con las puertas cerradas es imposible, ya no sólo pagar las deudas, sino sobrevivir». 

Algunos de los puntos que la carta expone respecto de las consecuencias de cerrar sus puertas por la contingencia sanitaria son:

  • Se está condenando a miles de personas al desempleo. A nivel nacional, la industria genera 5.6 millones de empleos directos e indirectos. Calculamos que a finales de año se habrán perdido 450 mil en el país. Tan solo el anuncio del cierre de nuestros establecimientos por tres semanas provocó un incremento del 10% de empleos perdidos a los ya registrados. 
  • Existe una amplia cadena productiva asociada a la industria que también ha sido dañada. Estamos hablando del sostén de negocios locales, muchos de ellos provenientes del campo: verdulerías, panaderías, tortillerías, carnicerías, pollerías por citar algunos giros que están siendo fuertemente afectados. 
  • No se puede seguir castigando a la economía formal a costa de la falta de control de otras actividades. Tal como sus respectivos gobiernos lo han declarado, así como estudios internacionales lo han establecido, los restaurantes no son fuente de contagio. Las fiestas y eventos privados e incluso el comercio informal ha generado la pandemia que hoy estamos viviendo. 
  • No hemos recibido apoyos de ningún tipo. Mientras en todo el mundo se han dado prórrogas para el pago de impuestos y servicios, apoyo para negociar con proveedores e incluso subsidios al desempleo, aquí no hay nada. En el caso de la Ciudad de México se está otorgando un apoyo de 2,200 pesos a algunos trabajadores del sector. Si bien aplaudimos esta medida, la mejor manera de ayudarles sería que se garantizaran las condiciones para que mantengan su trabajo con restaurantes abiertos. 
  • La crisis de salud aún estará presente por un tiempo amplio. Si bien ya se empiezan a aplicar las vacunas contra el virus, el retorno a una normalidad aún se ve lejano, por eso es urgente emprender estrategias que definan la forma de operar los restaurantes aún en semáforo rojo, se trata de proteger la economía y la salud de manera equilibrada. 

El cierre no aplica para todos

Otro de los puntos que la misiva critica duramente es que, desde que se anunció el semáforo rojo en CDMX y EDOMEX, la venta informal y el comercio de comida ambulante siguieron operando. 

«Por todo lo anterior les pedimos que la industria restaurantera sea considerada actividad esencial y se nos permita regresar a trabajar. Si algo queda claro es que O ABRIMOS O MORIMOS», finaliza.

Es un hecho que miles de establecimientos han sufrido las consecuencias económicas de los cierres parciales o totales. Tal es el caso de restaurantes clásicos como Sir Winston Churchill y Trattoria della Casa Nuova, que debieron decir adiós.  

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