Día mundial de la harina: cosas que no sabías

El 20 de marzo se celebra el Día mundial de la harina, hoy te contamos más acerca de este producto que amamos con locura.

La Real Academia de la Lengua Española define harina como el polvo que resulta de la molienda del trigo o de otras semillas. Con base en esta definición, de cualquier semilla o grano, se obtienen, pero sus propiedades son diversas.

Harinas vemos, granos no sabemos

Pareciera una moda, pero desde hace muchos años, las personas han optado por consumir otras harinas además de la de trigo. Muchas veces se debe a una razón médica como la celiaquía (intolerancia al gluten), por sabor, textura o por creerlas más sanas.

Existen las que sí contienen gluten, pero en menor cantidad como la cebada o el centeno. O las que son libres de esta proteína como la harina de almendra, utilizada en galletas y en los populares macarrons, es una de las más populares porque es de muy fácil acceso y no solo mejora el sabor sino cambia la textura de los postres.

También la harina de coco es otra opción, rica en proteína y fibra. O la harina de amaranto, libre de gluten y una fuente de calcio, aminoácidos y vitaminas.

Trigo, la consentida

La harina de trigo es la más popular en el mundo. En los años 2015-2016, la producción mundial fue de 733 millones de toneladas según el Panorama Agroalimentario de la Dirección de Investigación y Evaluación Económica y Sectorial. Para 2018, según cifras de la FAO, el consumo per cápita fue de 67.2kg anuales. Es la que utilizamos para las pastas o para el pan, casi siempre.

Una molienda de diferencia

El trigo es una fuente de carbohidratos quienes son los encargados de darnos energía. A pesar de que la mejor forma de obtener los nutrientes es a través del germen de trigo, su forma más consumida es en harina.

La menos recomendada para la salud es la harina blanca o refinada, que a comparación de la harina integral carece de las propiedades del grano. La primera se obtiene separando el salvado, que es de donde se obtiene la fibra, y sometiendo el resto del grano a un proceso de molienda y refinamiento donde comienzan a perderse las propiedades.

La harina integral contiene todos los nutrientes del trigo porque se muelen directo los granos hasta obtener un polvo rústico de tonos cafés. Requiere más agua que la otra y su textura es diferente. Muchos panaderos la prefieren al hacer y alimentar a sus masas madre.

No podemos negar que cualquier harina se ha convertido en parte de nuestro día a día, consintiéndonos con las creaciones que podemos lograr a hacer, pero hay que recordar que todo es con medida para evitar cualquier tipo de enfermedad.

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