Texto y Foto: Claudio Poblete

En diferentes viajes al extraordinario estado de Oaxaca, hemos tenido la oportunidad de visitar diferentes mercados y restaurantes, donde se ofrece la gran variedad de productos y platillos que ha legado esta región a todo México.

Quesillo, chapulines, tlayudas, tasajo, una gran cantidad de chiles y especias, chocolate, mole, en fin, toda una canasta de productos que hemos ido describiendo en esta misma sección. Claro está que en estos viajes uno de los principales atractivos es el recorrido por las zonas mezcaleras de los grande valles aledaños a la ciudad de Oaxaca y hoy son varias las reconocidas marcas que han iniciado la gran tarea de dignificar su consumo entre nacionales y extranjeros, tal y como ocurriera hace algunos años con el tequila.

Sin embargo, una variante de su consumo se da gracias a la mezcla del mezcal con frutas e ingredientes de la región como es el caso de las cremas de mezcal, o también conocidos como licores de mezcal, los cuales han ganado muchos adeptos, gracias a su suave sabor y a su función como digestivo de las cocinas regionales.
Hace unas semanas nuestro amigo Raúl González, diseñador y web master de esta página, Culinaria Mexicana, pasó unos días en este maravilloso Estado y a su regreso tuvo a bien regalarnos (muchas gracias) una botella de “Beso Oaxaqueño”, de la marca La Costumbre, una crema de agave (mezcal) producida artesanalmente a partir de la creación de un coctel del mismo nombre, con el cual se ha buscado el encuentro de nuevos mercados para la bebida.

Esta marca en especial es producida en una localidad cuyo nombre es San Pablo Villa de Mitla, localizado a unos kilómetros de Oaxaca, donde, además se elabora el mezcal, el cual se ofrece como aperitivo por ser una bebida espirituosa.

Además, al ser un pueblo dedicado casi en su totalidad a la siembra del campo, varias casas productoras ofrecen al visitante variedades y sabores derivados del mezcal, como las famosas “cremitas”, preparados de frutas o hierbas que se curan con mezcal, adquiriendo éste el sabor de la fruta o hierba. Se puede probar la crema de naranja, la de coco, la de café, la de poleo, la de limón, nanche y por supuesto el tradicional Beso Oaxaqueño.

Sin embargo, son varias las historias alrededor de esta bebida, pues al término beso oaxaqueño, también se le conoce como una nieve hecha de frutas con mezcal, la cual es ofrecida hace generaciones por casas muy antiguas, como la de doña Josefa García, quien por décadas ha deleitado a los visitantes de las plazas de la capital con una refrescante probadita de las frutas y licores de la región.

Esta en especial, el beso oaxaqueño, es una crema de mezcal lograda a partir de la mezcla de cinco frutas rojas: cereza, fresa, frambuesa, zarzamora y uva, con lo cual se logra un refrescante trago que sirve para hacer cocteles bien fríos o bien para tomar en una copa fría a manera de aperitivo en fiestas y celebraciones especiales.

Sin embargo, también puede tratarse de una mezcla de frutas diversas, como el coco, la piña y la guayaba con mezcal.