Cada vez que llega un nuevo número de Culinaria Mexicana nos acompaña un paso más para la Cocina Mexicana, y eso es algo que nos llena de orgullo y nos anima a continuar en el camino de la divulgación y el periodismo gastronómico, enfocados en el estudio y la promoción de todos los campos que la rodean.
En esta ocasión las buenas nuevas llegan desde Londres, pues afortunadamente tuve la oportunidad de asistir a la gala de la lista S. Pellegrino The World’s 50 Best que reconoce a los 50 mejores restaurantes del mundo y en el que nuevamente aparecen dos mexicanos.
Se trata de los restaurantes Pujol y Biko, los cuales se ubicaron en el lugar 36 y en el 38, respectivamente. Para recibir la ovación de entre los mejores del mundo, estuvieron sus chefs Enrique Olvera y Bruno Oteiza, quienes portaron la bandera mexicana que el equipo de Culinaria Mexicana les mandó hasta la capital inglesa donde tuvo lugar la gala anual que, además, celebró su décimo aniversario, por lo que la ocasión fue doblemente especial para la delegación mexicana presente en el Guildhall.
Como parte de esta delegación estuvieron presentes Pablo Baños, director de la revista Mi Vino y propietario de las bodegas Gómez Cruzado, quien además ofreció sus vinos durante el coctel previo a la premiación, y quien es el chairman de dicha lista en la región que corresponde a México Centroamérica y el Caribe. También asistieron por parte de la prensa los compañeros de el periódico Reforma, Excélsior, Expansión y Catadores y Gula, con quienes celebramos la posición de los nuestros en un ambiente festivo que nos alienta a dar a conocer estas buenas noticias.
Mi participación en el evento tuvo un especial significado, pues aproveché mis días en Londres para estrechar lazos con medios de comunicación latinoamericanos y europeos en el afán de dar nueva y mayor relevancia al gran trabajo en conjunto que se está llevando a cabo en nuestro país y del cual esperamos pronto ver a nuevos restaurantes entrando a dicha lista y a todas las posibles.
Claro que están las voces que critican el hecho de que existan este tipo de distinciones, pero para ellos dejo la reflexión que siempre he sostenido: es mejor estar que no estar, hacer que no hacer y participar que quedarse viendo desde la barrera.
Cuando tengo encuentros en congresos y festivales, tanto con profesionales del medio como con estudiantes, lo repito hasta el cansancio: ¿por qué criticar a quienes logran el éxito a través del trabajo constante y la dedicación? Mejor proponer y levantar la mano para dar nuevas ideas, para trabajar en equipo y para sobresalir, porque realmente es más fácil pensar que son solamente aquellos de la "élite gastronómica" los que triunfan, pero pocas veces pensamos que es el resultado de un trabajo integral dirigido a buscar la excelencia y fijar metas proporcionales al empeño que se imprime en cada uno de los proyectos. |